
Un festival puede poner en circulación decenas de miles de vasos reutilizables en un solo fin de semana. Sin información, es difícil saber cuántos vuelven, cuántos se pierden y cuántas veces se reutiliza cada uno. La trazabilidad con QR convierte el vaso en un dato gestionable.
Qué es la trazabilidad con QR
Consiste en incorporar un código QR al vaso o a su lote de producción. Ese código permite identificar el vaso, asociarlo a un evento o a un cliente y registrar su paso por los distintos puntos de la operativa: entrega, retorno, lavado y almacenamiento.
La identificación puede hacerse por lote, lo que simplifica la gestión en eventos grandes, o combinarse con otras herramientas como el depósito, el token de retorno o el cashless del festival.
Del lote al punto de devolución
El recorrido típico empieza en fábrica: cada lote se identifica al producirse y personalizarse. Al llegar al festival, los vasos se reparten entre barras y se registran las cantidades. Durante el evento, los puntos de retorno, como el sistema BackCup, recogen los vasos usados y permiten contabilizar la recuperación.
Después, los vasos pasan al lavado industrial, donde se verifica su estado y se controla la higiene. Finalmente vuelven al stock, custodiado entre jornadas o ediciones, listos para la siguiente puesta en uso.
Qué información ayuda a gestionar mejor
Tasa de retorno por jornada y por punto de devolución, para detectar cuellos de botella y reforzar la señalización o el personal donde haga falta.
Número de ciclos de uso por lote, para calcular el ahorro real de vasos de un solo uso y planificar la reposición.
Stock disponible entre ediciones, para evitar compras innecesarias y ajustar la producción de nuevos diseños.
Datos para comunicar: cifras verificables que sostienen el relato de sostenibilidad frente a patrocinadores, administraciones y público.
Una infraestructura, no solo un código
Para empezar no hace falta implantar todo a la vez. Muchos festivales comienzan identificando los lotes y midiendo la tasa de retorno global; en la edición siguiente añaden datos por punto de devolución y, más adelante, integran el retorno con el cashless o con un sistema de depósito. Lo importante es fijar desde el principio qué indicadores se quieren medir, quién los recoge y cómo se van a usar para tomar decisiones. Con esa base, cada edición se planifica con mejores datos que la anterior y el sistema de reutilización gana eficiencia, credibilidad y valor para todos los implicados en el evento.
El QR por sí solo no hace que un vaso vuelva. Funciona cuando forma parte de un sistema: vasos resistentes, puntos de retorno bien ubicados, lavado profesional y custodia del stock. Ese es el enfoque de Ekomon: conectar producto, control y operativa para que la reutilización funcione a escala.
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